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13.10.06

CRÓNICA DESDE EL CAIRO // KIM AMOR

Versículos sagrados en el metro www.elperiodico.es

Leer el Corán en público es una costumbre muy extendida en Egipto, sobre todo ahora, en pleno Ramadán. No hay que olvidar que fue durante el noveno mes del calendario lunar musulmán cuando el profeta Mahoma recibió las primeras revelaciones divinas, y los guías espirituales aconsejan a los fieles leer un capítulo por cada día de ayuno.

Muchos cairotas leen o recitan el libro sagrado en el metro de El Cairo, bautizado por las autoridades como la cuarta pirámide de Egipto. Son 60 kilómetros de vía y 52 estaciones repartidas en dos líneas. En el metro se ven todo tipo de ejemplares del Corán, tanto en los siete vagones mixtos como en los dos reservados en exclusiva para las mujeres.

El modelo más extendido es una edición muy pequeña, del tamaño de la palma de la mano, protegido por un estuche con cremallera. Hay pasajeros que se limitan a leerlo en silencio, los más. Otros lo hacen en sordina, moviendo ligeramente los labios, y no faltan los que lo recitan en voz alta. A nadie parece molestarle. Ni siquiera en hora punta, cuando se viaja enlatado como una sardina y uno escucha los versículos a escasos centímetros del oído.

A George, sin embargo, le saca de quicio. Es un cristiano egipcio del barrio de Heliópolis. "¡Un día de estos entraré en el metro para recitar a todos la Biblia, a ver lo que pasa!", comentó un día, enojado y en tono amenazante. En realidad, ningún pasajero pide a nadie que se abstenga de leer el Corán en voz alta.

El metro da lugar para anécdotas curiosas. Un joven leía el libro sagrado a viva voz en un vagón lleno a rebosar de gente. De pronto se aproximó otro y extrajo un móvil de última generación del bolsillo. Apretó una tecla, y de la nada empezó a sonar la voz nítida de un imán recitando el Corán.

El joven se debió de sentir aludido, porque acto seguido cerró su pequeño ejemplar y se dedicó a escuchar la voz que surgía del aparato. Cuando el tren llegó a la estación del barrio popular de Dar el Salam, donde suele apearse mucha gente, cedió con gesto amable uno de los asientos que había quedado libre al propietario del teléfono. La voz del imán era suave y agradable.

Este tipo de grabaciones, en su versión casete, se venden como rosquillas en las puertas de muchas mezquitas, junto a ediciones del Corán y libros varios de religión. Hay comerciantes que las ponen a todo volumen en la puerta de entrada de la tienda. También las utilizan los chóferes de los microbuses públicos, de conducción siempre temeraria, y muchos taxistas de El Cairo.

Es una forma de amenizar las largas horas de ayuno que se pasan frente al volante en medio de un tráfico caótico y estridente. Al final, uno acaba acostumbrándose a estas entonaciones religiosas. Y cuando llevas días sin escucharlas, al final las echas de menos. El Cairo transpira islam por todas partes.Pero volviendo al comentario de George sobre la Biblia y el metro. En realidad siempre he creído que se echó un farol. De todas maneras, y a pesar de que musulmanes y cristianos conviven desde hace siglos en Egipto, nunca más he vuelto a viajar con él en metro.

Sí, el Cairo transpira más Islam del que me gustaría, pero no es algo incómodo... en uno de nuestros viajes en taxi el taxista tenía puesta musiquilla árabe de la que nos gusta a nosotras cuando sonó la llamada a la oración; apagó inmediatamente la radio y estuvimos unos cinco minutos en silencio, sólo con el ruido del tráfico de fondo... pasados los cinco minutos volvió a ponernos la música... De forma natural...

2 comentaris:

GeorgeHazard ha dit...

Yo he leído algunos versos del Corán y hay pasajes que me parecen muy machistas. Claro que en la Biblia tampoco son todo rosas. Tiene que ser curioso ir por esos metros.
Besos!!!

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Yo sinceramente paso de leerlo de momento... me pasa igual que con la Biblia, porque además, entre lo que escriben y lo que interpretan...

El metro en El Cairo es alucinante... aunque te hablo sólo desde la experiencia femenina, pues nosotras nos montábamos en los dos primeros vagones, que son sólo para mujeres... no puedes montarte en los otros??? Sí, pero para mi era preferible evitarlo porque iban a tope y al menos el de solo mujeres no corrias el riesgo de que te metieran mano!!!

Por lo demás no hay mucha diferencia...

Besos George!! Muaksssssssss