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8.12.08

Rapidito, rapidito

Se acabó el puente... los tres días de descanso que en mi caso nunca lo son del todo, más que nada porque con lo desorganizada que soy se me acaba pasando sin haber concretado nada de nada.

A pesar de todo no puedo quejarme, he pasado un gran sábado con Gemma y he acabado con las compras de navidad (y con la tarjeta). El domingo se me esfumó entre libros y dolor de cabeza y hoy he ido a donar sangre para los heridos en la explosión de Ca N'Espinos (o para quien la necesite).

El caso es que sin internet ni me habría enterado de que hoy había una "recogida" especial. La ciudad está empapelada con el Bando en el que se anunciaba, pero claro, si no te dedicas a pasear por la ciudad ni te das cuenta de lo que pasa.

Así que a las doce menos algo me he enfundado en ropa cómoda y un abrigo calentito, me he puesto la bufanda hippy que tengo y he metido un libro en mi bolso, junto con los cascos del móvil para poder escuchar música. Llamadme desconfiada, pero no es la primera vez que me toca esperar y se me hace demasiado larga la espera, así que prefiero ser precavida, pese a que hace frío y que las calles están prácticamente desiertas...

Cuando llego a la plaza del ayuntamiento espero ver movimiento, pero lo único que veo es el autobús del Banco de Sangre y un coche con el mismo logo. Cuando me voy acercando empiezo a ver cámaras (mecagoentóloquesemenea) y justo al pasar el coche veo por fin la cola con unas quince personas más o menos.. sé que no parecen muchas, pero lo son, creedme. Me coloco en ella tras preguntarle a un hombre si es el último y sé que puede parecer una pregunta obvia, pero a su lado hay un grupito hablando a las cámaras y lo que menos me apetece es colarme.

Una de las encargadas del Banco de Sangre al ver que la cola sigue creciendo (detrás mio ya hay seis personas) nos dice que el viernes se instalarán en los bajos del ayuntamiento y estarán todo el día, por si queremos irnos y dejar de pasar frío y volver tranquilamente el viernes. Unas cuantas personas deciden aceptar la propuesta, con lo que consigo avanzar ligeramente. El autobús sólo tiene cuatro camillas, así que la rapidez brilla por su ausencia.

Abro "Las hijas de la tormenta" para olvidarme de las cámaras y los micros, por la misma razón me pongo los auriculares y empiezo a escuchar los 40 principales. Pero no me libro y escucho como la periodista de Com Radio me pide si quiero colaborar... bueno, no lleva cámara, así que le cuento mis impresiones sobre lo que está pasando estos días en el pueblo y cómo lo llevamos. Me da las gracias al finalizar y pasa a las mujeres que van detrás mío, me pongo los auriculares de nuevo pero bajo el volumen cuando noto que una de ellas está llorando. Son vecinas de los afectados y comentan entre lágrimas cómo está el vecindario, cómo muchos vecinos han vuelto a sus casas porque no saben estar en hoteles pero no tienen ni gas ni nada de nada... Después del sofocón acaban marchándose para volver el viernes, porque aún han de preparar las cosas para ir al funeral por la última víctima.

A las dos horas de estar en la cola, con el libro casi leído y el frío distribuido por todo mi cuerpo me toca, por fin, subir al autobús. Entrego la hoja y se rie de mis mails, vale, sí, ya sé que soy muy original.. me hacen la puñetera prueba de la anemia y me toman la tensión. Todo está perfecto y puedo donar sangre (casi no me lo creo, teniendo en cuenta lo que me han hecho pasar tantas veces). Espero un poco más pero ahora ya calentita. Me toca. Me subo a la camilla y dejo que me pinchen, no me duele por más que me pregunten cada dos segundos... soy así, me gusta ver como me pinchan y como sale la sangre. Cierro y abro la mano continuamente.

A los cinco minutos suena mi pito (qué pasa!), ya he llenado la bolsa y acabo saliendo antes que dos que entraron antes que yo. Para un vampiro debo ser el equivalente de ir a un MacDonalds, que rábia! Me tomo un zumo de piña después de asegurarme que no lleva potenciadores del sabor y charlo un poco con el ATS que está allí y con la representante del Banco de Sangre. Me quejo de que el ayuntamiento tenía que haberse espabilado y haber dejado los bajos del ayuntamiento, aprovechando que hoy era festivo y que podía acercarse gente que normalmente no se acercaría... pero me dice que el ayuntamiento se ha comportado muy bien y que ellos (el Banco de Sangre) no puede organizar estas cosas de la noche a la mañana, porque están con campañas en otros lugares... bueno, librenos señor de una catástrofe, porque nuestra capacidad de organización es limitadilla...

Me acabo el zumo y cojo una botella de agua, prometiendo que iré bebiendo por todo el camino.. Digo que sí e insisto en que estoy fenomenal.

A medio camino voy arrastrando los pies y mi alma. Generalmente aprovecho la soledad de las calles y mi abrigo ancho para ir contoneándome y practicar los movimientos que enseño a mis alumnas, pero hoy casi no puedo aguantar los auriculares en la oreja... el cuerpo me pesa y la cabeza se me va. Las calles están desiertas y hacer una foto es una tortura. Si me desmayo ahora nadie me verá y me encontrarán debajo de un montón de hojas secas que van cayendo de los árboles por culpa del viento.

Pero llego a casa, sin haber dejado de beber ni un momento. Como, evitando tomar ni un sólo de mis medicamentos para la rodilla y me arrastro hasta mi cama y el teléfono. Llamo a Eva y a Lola para decir que no creo que pueda ir a tomar té con ellas y me meto en la cama. Me despierto a las siete...

Puedo prometer y prometo que nunca me había pasado esto. Culpa mía por querer ir tan rápida! Que ya fueran las dos no era razón suficiente para querer irme pitando. La próxima vez me tomaré los dos zumos de rigor o intentaré ir acompañada.

El viernes habrá un dispositivo especial en los bajos del ayuntamiento para recoger más sangre. Estarán desde la mañana hasta la noche y no habrá que hacer colas, porque habrán más de cuatro camillas. Son superamables y no duele.

Con nuestra donación no sólo ayudaremos a las víctimas de la explosión de Gavà, sino a todas aquellas personas que en un momento u otro necesitan una transfusión de sangre.

¿Os apuntáis?
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10 comentaris:

Lamas ha dit...

Me encanta el simil de los vampiros y la comida rápida...XDD.
Yo me he planteado donar sangre muchas veces, pero no me dejan. Se ve que por muy sana que estés, si no das la talla no te aceptan en el club...
Un saludo!!

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Aichhh Lamas, es que a mi me sobra talla por todos los lados... jajaj pero bueno, les costó aceptarme, les costó...

Un besazo!

Juanjo ha dit...

Nunca hice lo de donar sangre, pero estoy seguro de que esta vez la donaría ya que tengo ganas de hacerlo. Pero bueno, ya donaré cuando esté otra vez en Gavà.

Besos. y tata, si sabes que te puedes marear aunque no te pase, tendrías que ir acompañada siempre.

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Bueno, nunca me he mareado así que si no hubiera ido con prisas seguro que tampoco lo habría hecho ayer... además, a ver quien aguanta dos horas de cola sin quejarse! :)

Besos!

SELMA ha dit...

En esta cola si valió la pena esperar Niña Guapa y solidaria!

Petonets, molts!

Sònia... no tan fiera... ha dit...

No había pensado en ello Selma, jajaj Pero sí, esta cola mereció la pena totalmente.

Molt petons!!!

Naida ha dit...

Allí estaremos el viernes, faltaría +! Se que la pregunta es chorra pero si tienes una gripe del copón se puede donar sangre?

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Mmmmm juraría que no te dejarán... pero a veces depende más de que te estés medicando... Eso sí, te puedes acercar y en un momento te lo dicen y no has de esperar nada...

JAVIER ha dit...

Saludo el gran gesto de contribuir con tu donacion de sangre a la recuperacion de alguien a quien no conoces.
Llegue a tu blog desde Mi vida en 20kg, que suerte en verdad por que me agrado el estilo sencillo que tienes para relatarnos tus historias.

Saludos desde Japon.

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Bienvenido Javier y muchas gracias por tus palabras... iré entrando en tu blog, me ha gustado la historia de los guantes... qué curiosos los japoneses!!

Besos.