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6.4.07

Caput

Amina tiene unos 30 años y vive más o menos confortablemente en Francia con su marido, su niña de 7 años y su madre. Hasta hoy no había tenido que tomar decisiones que la incomodaran, pero es que ha sido hoy cuando su madre le ha llamado la atención sobre un hecho importante y que a ella se le había pasado por alto: su hija se está haciendo demasiado mayor y ha de ser sometida a la ablación de su clítoris.

Amina le da largas. Viven en Francia, no es necesario llevarla a cabo. Pero su madre no atiende a razones y se lo recuerda cada minuto, cada hora. Has de hacerlo, es la tradición, nadie querrá a la niña si no lo haces. Finalmente Amina cede y lleva a su hija al pediatra, al que solicita que lleve a cabo la intervención. El pediatra se niega y le avisa: si él ve que la niña corre peligro la denunciará.

Cuando Amina se lo dice a su madre ésta no se rinde: llévala al doctor Ahmed, te lo he dicho, él lo hará. Cansada de las presiones Amina se encamina con su hija hacia uno de los barrios marginales de su ciudad. Entra al piso habilitado como clínica. Hay tres mujeres más, dos son de su edad, la que queda es mucho más mayor. Y dos niñas, como su Leila, de entre 6 y 8 años. Sonrientes, felices, jugando como cualquier niña de su edad.

Llaman a una de las niñas, que entra con una sonrisa de oreja a oreja acompañada de su madre. No se escucha nada. Amina está cada vez más inquieta. Al cabo de no se sabe bien cuanto tiempo sale la niña. Ya no es una niña. Ya no hay sonrisa en su rostro, pero sí se ha instalado la tristeza en sus ojos. Entra la siguiente niña. Ya queda menos para que le toque a Leila. Amina necesita salir de allí. Va hacia el lavabo. Se mira en el espejo. Moja su cara. Miles de voces le asaltan. Dolor, mucho dolor. Lágrimas. Todo le viene a la cabeza. Su dolor. Su sufrimiento. Sus lágrimas.

Sale corriendo del lavabo, coge a Leila de la mano justo cuando la otra niña sale de la consulta. Salen corriendo del piso. Da lo mismo lo que le diga su madre. No va a consentir que Leila pase por lo que pasó ella.

Éste es el argumento de un corto que vi hace un año y algo, trataba sobre la mutilación femenina y era tan intenso en sus sentimientos que creo que me pasé el poco tiempo que duraba llorando. Pero por desgracia no sólo es el argumento ficticio del entretenimiento de unos cuantos europeos. Por desgracia es lo que viven numerosas niñas cada día.

Eritrea afortunadamente, se suma a los países que han prohibido la mutilación femenina. Pero aunque la prohibición es un gran paso adelante y de hecho uno de los pilares en los que se basa la erradicación de una práctica tan aberrante, no es nada sin la reeducación.

De nada sirve prohibirla si las mujeres las siguen permitiendo, si las siguen realizando. Las mujeres son las principales defensoras de esta práctica en base a razones evidentemente cuestionables:
- para algunas mujeres es algo que exige su religión (innumerables islamicos ya han declarado que la ablación no es una exigencia en ningún caso),
- para otras es una cuestión de integración: todos lo hacen, se ha de hacer para seguir formando parte de la comunidad;
- en otros casos la razón es que los genitales femeninos son poco higiénicos y antiestéticos, si se extraen aumentará el atractivo de la niña de cara a su matrimonio;
- para algunas mujeres la razón es limitar la líbido femenina, consiguiendo de esta manera que la niña llegue casta y pura al matrimonio y que se mantenga fiel mientras dure este.

Razones tontas, simples y vacias de toda razón. Pero son razones que tienen tatuadas profundamente. Y es ahí donde se ha de actuar.

Ojo. Ya se está actuando y se está haciendo como se ha de hacer: son las propias mujeres las que se encargan de ir de pueblo en pueblo para conseguir que las cosas cambien. Pero está siendo un proceso demasiado lento. Y en ese proceso nos olvidamos que la ablación femenina no sólo pasa en lo que denominamos tercer mundo, no, lo tenemos en nuestra propia casa pero preferimos no ver lo evidente y simplemente asombrarnos cuando conocemos las cifras.

Sé que surgiran voces diciendo lo de siempre: mucho protestar por la ablación femenina pero qué pasa con la circuncisión... lo siento pero no me vale como argumento. Os copio los tipos de ablaciones femeninas y después me decís si puede ser comparable:
- escisión parcial o total del clítoris
- escisión del clítoris con escisión total o parcial de los labios menores
- escisión total o parcial de los genitales externos y sutura/estrechamiento de la apertura vaginal (infibulación).

Todo en si ya es una locura. Pero que sea contra niñas indefensas lo es muchísimo más. Claro que si tenemos en cuenta la cantidad de niños que mueren al día por enfermedades que no son difíciles de curar la cosa es más alarmante aún. Y si a eso añadimos el dinero que se gasta el banco mundial en hacer el gilipollas en lugar de gastárselo en cosas tan sencillas y lógicas como vacunas contra la malaria o mosquiteras para evitar muertes infantiles el problema adquiere cotas más surrealistas...

8 comentaris:

Alba y Alvaro ha dit...

Es triste comprobar de que materiales están hechos los sotanos de nuestro confortable mundo. O los hacemos tan habitables como el primer piso o todos nos terminaremos hundiendo.

Besos desde el agua

alvaro ha dit...

..fiera...gracias mil gracias por reivindicar, por denunciar desde tu tribuna acciones tan lamentables como esta... realmente se trata de una aberracion...y como dices hay que empezar por una re-educacion...
abrazos y un gran achuchon...
paz y calma...

Amina ha dit...

Diuen que l'esperança mai es perd. Tenir present el problema és un gran pas, però, per mala sort, encara queda molt camí per fer. I, més, si amb el canvi climàtic, els pobres es tornaran més pobres. En temps de crisis, la identitat és un factor que juga molt fort, però espero que la identitat l'agafin per altres cantons i deixin de banda aquesta pràctica.

Sonia ha dit...

Hay cosas que no vale que te digan "es que tu no lo puedes entender no eres de nuestra cultura" porque algo tan salvaje como eso no puede tener explicacion alguna sea la cultura que sea y hay que re-educar y parar esta practica tan atroz

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Pues sí Alba y Álvaro, las cosas están tan crudas... y peor que se van a poner, sinceramente! Sigo preguntándome si realmente merece la pena seguir trayendo niños a este puto mundo. Besos!!

Álvaro, en la universidad más o menos me especialicé en mujer. No existe esa especialización, desde luego, pero todos mis trabajos estaban relacionados con la mujer y todo lo que la rodea en el mundo. La ablación es una de esas cosas bestias que no acabas de creerte, pero mira, hace unos días vi por el K33 un reportaje sobre como en Mauritania engordaban a las niñas para poder casarlas bien; las hinchaban a leche y las obligaban a quedarse quietecitas hasta asegurarse que no vomitarian. Todo lo que nos rodea a las mujeres es demasiado bestia, y en todas las partes del mundo... hasta que no deje de considerársenos como botin de guerra no podremos respirar tranquilas. Pero qué te voy a contar, no? Tú has estado en una parte del mundo donde también es muy necesaria una buena reeducación, pero mientras los pobres importen una mierda poco podemos hacer. Tú y gente como iñaki o Sonia sí que hacéis unas buenas acciones. Un achuchón enorme... y besos! jaj que sabes que en el fondo soy una besucona.

Amina carinyet, arriba un moment que sincerament ja no em crec això de l'esperança. Avui deian a la tele que el canvi climàtic farà que l'Àfrica s'enfonsi per sempre en la pobreça.. tot plegat és tan trist!! Petons habibi!

Sonia, de todas maneras siemrpe se ha de mirar desde una cierta distancia. Hasta hace poco mi abuela me decía: cuando se tiene la regla no te puedes bañar... ¿¿Que no te puedes bañar?? Vamos hombre!!!!
Sé que no es comparable, pero los mecanismos son los mismos. Han de ser las propias mujeres las que cambien el proceso, las que digan: mi hija no pasará por la barbaridad por la que yo he pasado. Pero bueno, seguro que algo se consigue! Petons nena!!!

J. Úbeda ha dit...

Tremenda la historia del corto, y fantástico el post. Por desgracia, aún queda un largo camino por recorrer. Esperemos que sigamos caminando en la buena dirección...

¡Saludos!

closada ha dit...

Hola,

Estoy muy interesado en este tema (contra el que combato activamente), y me gustaría saber cómo se llama el corto que citas.

Un saludo y muchas gracias

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Closada, ojalá pudiera ayudarte... no puse el nombre de aquella porque cuando lo vi ya estaba empezado y no hubo manera de encontrarlo.. de todas maneras siempre estoy pendiente por si lo vuelven a dar. Si eso sucede me pasaría por alguno de tus blogs para dejarte la info.

Gracias por pasarte, y siento no servirte de gran ayuda, porque el corto merecía la pena y su mensaje también.