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13.1.09

Fuera de la cárcel....

La vida está llena de pequeñas experiencias: poco a poco vas haciendo una criba de las que dejas en tu memoria, de las que perdurarán de una manera u otra y de las que no merecen la pena...


Seguramente la semana pasada no la guardaré por completo en mi cabeza y detesto olvidar las pequeñas cosas que me hacen sentir tan bien, pero hoy por hoy la recuerdo bien y me siento mejor aún.


Y mira que no las tenía todas conmigo, entre la gripe y el dolor de muelas...


El viernes tuvimos el ensayo "final" de cara a la actuación en Wad Ras.. y por mi parte fue un desastre total: hemos preparado una coreografía ATS porque consideramos que era un evento especial, pero eso díselo a mi cabeza... mmmm coreografía y ATS no hacen migas y no había manera de que la recordara. Eso en si no sería nada especial, pero lo especial vino de la mano de mis compañeras, que decidieron que si se me olvidaba algo o cambiaba un paso ellas me seguirían... sé que para los que no os mováis en el mundo de la danza esto puede no significar nada, pero es un gesto de tanta generosidad que las palabras se quedan cortas. Porque mis compañeras escogieron arroparme y eso no lo tiene cualquiera.


Ese gesto (que no es simple para nada) te da una tranquilidad y seguridad increible... así que el día siguiente, cargadas con nuestros maletones (cada vez son más grandes), nos dirgimos hacía la Barceloneta y el Filferro, punto de encuentro con nuestras compañeras (Hydrus, Silvana y Naida) y desde donde salimos (después de tomar un chupito de hierbas) hacia la cárcel de Wad Ras, todas mezcladas en cada uno de los coches.


Nunca había estado cerca de esta cárcel pese a haber estado trabajando relativamente cerca. No puedo decir que me impresionara verla. No es nada especial desde fuera... las rejas no impresionan tanto como las almenas, quizás producto de haber estudiado en algún que otro instituto con barrotes.


Otra cosa es la institución en si misma... llegamos un poquito antes de la hora acordada y picamos a la puerta. Nos abrieron con cierta reticencia y dejaron bien claro que no debíamos poner un pie dentro (me impresionó mucho la frase de Isa "no te preocupes que no entraré hasta que no me lo digas"). La persona encargada de nosotras no había llegado aún y debíamos esperar en la calle, ni siquiera en la entrada. Llegó unos veinte minutos más tarde lo hablado, pero allí que nos animamos de golpe porque por fin íbamos a entrar, juraría que en esa cárcel nadie había estado tan ansioso por hacerlo...


En ese momento sólo podía pensar en Lorena, porque cada funcionario que nos miraba o nos dirigía la palabra me señalaba lo que espero que tú no seas nunca: espero que nunca pierdas esa pedazo sonrisa, que no te la coharten ni haga que se vaya de tu cara, que no te cuadriculen...


Mi sensación por lo que respecta a los funcionarios de la cárcel es que estaban agobiados por lo que suponía nuestra presencia: una descuadriculación de lo habitual. Éramos once mujeres de golpe que no son presas y a las que no puedes tratar como a tales... en lugar de dar las instrucciones alto y claro se dejaron llevar por el caos y lo complicaron todo un poquito más de la cuenta. Todo sin una sonrisa que aliviara la tensión.


Se nos dieron instrucciones precisas: nada de móviles ni cámaras de fotos (de dejan en taquillas o en nuestro caso en el despacho de la encargada), nada de aceptar o dar cosas a las presas. Todo lógico, sinceramente, pero dicho de una manera que en algún caso propició explicaciones posteriores. A nuestro paso se abrían y cerraban las puertas, nada de barrotes, nada tan cinematográfico que te colocara en el lugar en el que te encontrabas. Silencio, frío y tranquilidad a nuestro alrededor.



Subimos al piso de arriba y allí las barreras se desdibujaron mucho más, nada nos separaba de las presas y aunque no había muchas, sí que te las ibas encontrando por el pasillo en su ir y venir de un sábado cualquiera. Allí fue donde vi rejas por primera vez... al fondo, amarillas... Dejamos las cosas en su aula de informática y pasamos a la sala donde íbamos a bailar; en un visto y no visto las presas fueron conminadas a condicionar la sala para convertirla en un teatro: fuera las mesas (sin arrastrarlas, que la mopa estaba pasada y les había cosatado mucho!), cerradas las ventanas, sillas colocadas, alfombra desplegada... Dejamos a Naida (pobreta, nunca mejor dicho lo de dejarla) a cargo de la música y las luces, a cargo de las presas directamente, mientras nosotras nos cambiábamos para empezar a bailar.


Me encantaría decir que la sala estaba llena al empezar, pero no lo estaba. Contamos unas cinuenta mujeres, lo cual es todo un logro si tenemos en cuenta en Wad Ras sólo hay unas 160 mujeres y que la calefacción estropeada las mantenía al abrigo de las mantas en sus habitaciones. Hydrus bailaron primero y rompieron el hielo, nosotras salimos después y claro, la comparación era matadora... nada más colocarnos en el escenario una simpática soltó "éstas están de buen año.." vale, sé que era una gracieta dicha por alguien que tiene necesidad de ser graciosa, pero a mi me condicionó para toda la actuación... qué le vamos a hacer. Jode que una sóla cosa mala te influya de tal manera. En mi mente quiero tatuarme los zaghareets de Isa, de nuestras compañeras... sus aplausos, los aplausos de las presas, su sorpresa al ver nuestro cambré final, sus palmas mientras hacíamos según que movimientos... pero por desgracia, me marcará esa puñetera frasecita. No puedo hacer más.


Creo que todas las actuaciones estuvieron genial, éramos todo un contraste las unas con las otras y en el fondo los aplausos te van cargando las pilas para que la siguiente canción te salga aún mejor... nuestras impros marcharon bastante fluidas (mejor las rápidas que las lentas) y sí, ME CONFUNDÍ EN LA COREO... y sí, mis compañeras me siguieron... aichh...


Al finalizar, aplausos recíprocos y felicitaciones. Nuestros pies estaban prácticamente impolutos, nunca había bailado en un sitio tan limpio. Nos cambiamos y bajamos para volver a la normalidad. Para salir a la calle, como si nada... a pesar de que por encima nuestro pasaron tantas y tantas cosas...


Además de esa frase maldita me quedo con muchas otras cosas del sábado:
  • con todas las señales del destino (aunque la verdad, la próxima vez que la paloma se cague encima de otra);
  • con el hambre de Amina y Silvia;
  • con el chupito de hierbas (brrrrrrrrrr horroroso, pero que chute)
  • con todas y cada una de las participantes en la caravana de tribaleras;
  • con las risas en el lavabo por culpa de Naida y su acreditación;
  • con la tabarra que le dimos a Naida en el camino a casa a base de canciones, enfermedades y muertes;
  • con nuestra tradicional cena post-actuación.

También me quedo con una experiencia que no se me olvidará... seguramente olvidaré pequeños detalles, pero no el haber bailado para un grupo de mujeres privadas de libertad por ve a saber qué causas. Lo curioso es que ni por un momento me pregunté por qué estarían allí, para mi eran espectadoras de nuestras actuaciones, como tantas otras antes... simplemente personas, sin más. La diferencia es que esta vez al acabar la actuación, sólo nosotras volvimos a casa...

13 comentaris:

RGAlmazán ha dit...

Como siempre, presentas un episodio desde tu punto de vista personal y hace que con facilidad nos pongamos en tu lugar, es la empatía que tú despiertas.
Una buena experiencia, sin duda.

Salud y República

Lamas ha dit...

Te he dejado un premio en mi blog!! Un besito!!

Juanjo ha dit...

me alegro que pudieras ir a bailar despues de lo mal que te escuche por telefono... besos y a ver cuando te podemos ver bailar Sonia y yo.

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Gracias Rafa... ya sabes que tenemos tendencia a mirarlo todo con otros ojos, como desde fuera... pero me encanta pasarlo por mi tamiz personal porque al fin y al cabo es una observación de lo más participante y totalmente subjetiva...

Un besazo!

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Lamas, gracias por el regalo.. en cuanto pueda lo hago!

Muaksss

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Juanjo ya lo sé... no las tenía todas conmigo, la verdad... en cuanto a lo de verme en directo... siempre podríamos hacer una gira por Andover!!! jajaja pero os tocaría organizarla!!!

Muaksss

SELMA ha dit...

Sin lugar a dudas una experiencia díficil de olvidar, penetrar en Wad-ras... Lo explicas de manera tan real, dejando aflorar tus sentimientos que lo he vivido como si hubiera estado allí contigo mi Sònia...

Besitos, muy cariñosos mi Jamila, Solidaria...

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Selma.. es que estamos tan llenos de tópicos que a veces necesitaríamos más de una inmersión en la realidad, y no sólo hablo de la cárcel.. ya sabes, hay tantos temas de los que hablamos y hablamos..

Un besazo enorme Selma, y un achuchón de los de quitarte un poquito el agobio de encima...

Naida ha dit...

Quédate con lo bueno de la experiencia y borra pero ya!! la dichosa frasecita! Y que vaaa no me distéis la tabarra, lo que pasa es que el conductor tiene que estar concentrado si no quiere verse en un buen fregado (hoy es el día de la rima), porque como cae en copla...me la sopla.

Ahora en serio, fue un gustazo compartir con vosotras el día, el coche y como siempre todo un disfrute veros actuar!! y todo esto es bien sincero guapa!!

Sònia... no tan fiera... ha dit...

Ojalá pudiera Naida, ojalá pudiera... qué le vamos a hacer!

La próxima vez ya te digo: te vienes con nosotras a cenar, que es tradición!

Muaksss

Mi vida en 20 kg. ha dit...

Fue como estar ahi, me encanta como cuentas tus experiencias, te entiendo con lo de la "frase", tendemos a eso, a quedarnos con una sensacion rara aunque resto fuera espectacular, que bien que intentes rescatar lo positivo de todo,
Un abrazo

Amina ha dit...

Espero que amb el temps aquesta frase s'esborri o quedi molt arraconada i et quedis només amb les coses bones que apuntes.
Petons

momo ha dit...

Enhorabuena por lo que habeis hecho!